Madrid quiere acoger, los políticos NO

Madrid quiere acoger, los políticos NO

CUATRO AÑOS DIGNIFICANDO LA ACOGIDA

Madrid, 18 Diciembre 2019, Dia internacional del migrante – Llevamos cuatro años trabajando por la defensa de los derechos de las personas en movimiento y otra vez en estos días decenas de familias, en su mayoría solicitantes de protección internacional, han tenido que ser rescatadas de la calle por las vecinas y vecinos de Madrid autorganizados ante la ineficiencia e inoperancia de las administraciones competentes.

La situación no es nueva y la respuesta siempre es la misma, el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y el Ayuntamiento de Madrid se echan culpas uno al otro, estigmatizan a las personas solicitantes sugiriendo que están “desbordados”, pero no se plantean en serio mejorar el raquítico sistema de acogida del Estado español destinado a familias en esta situación, ni tampoco, en el caso de Madrid, ampliar y mejorar la calidad de las pocas plazas disponibles para las personas en situación de exclusión social. La Comunidad de Madrid ni está ni se la espera, imaginamos a su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, tan ocupada en el “concebido no nacido”, que se ha olvidado de los niños y niñas que están aquí y ahora.

La realidad es que no importan a nadie. No importaron en 2015 cuando acogimos a más de 130 personas cada semana reclamando la apertura de nuevos dispositivos. Y no importan ahora, que llevan más de un mes jugando con la suerte de familias enteras, de niñas y niños que, de no ser por la presión social y mediática, posiblemente seguirían durmiendo en la calle.

No importan al Ministerio de Interior, que se empeña en vulnerar el derecho de las personas solicitantes de protección internacional dilatando a su antojo la cita para hacer efectiva esa petición. El deber de un Estado protector como el español —de acuerdo a los compromisos internacionales asumidos—, es poner en marcha la maquinaria de protección desde el mismo momento en que la persona manifiesta la necesidad de ser protegida. Pero no lo hace. En la actualidad en Madrid obligan a pedir una cita que se está dando a 4 meses, en otras ciudades ya se dan incluso para finales de 2020.

Durante todo ese tiempo de espera las familias estarán imposibilitadas de acceder a los recursos destinados a su protección y, posiblemente, muchas de ellas, terminen en la calle, como estamos viendo en nuestra ciudad. Ante esta realidad, hace cuatro años la fuerza de la gente obligó al entonces consistorio a abrir el recurso conocido como el “Mejía Lequerica”. Se abrió y no produjo un efecto llamada, como temía la por entonces delegada de gobierno municipal, sino aliviar las durísimas condiciones que atravesaban aquellas familias.

Por eso le decimos al actual delegado de Gobierno, Pepe Aniorte: “no se esconda tras el miedo que le transmiten los fantasmas fascistas de sus compañeros de ruta. Madrid quiere acoger, nosotras queremos acoger”. No hay efecto llamada, sino efecto huida, huida de la violencia, de las guerras, de las una y mil razones que históricamente han hecho que los seres humanos tengamos que movernos, de un país al otro o, sencillamente, de un pueblo a otro, del campo a la ciudad.

Por eso hoy exigimos nuevos dispositivos. Y que no nos digan que no los hay, porque sabemos que sí. En todo el Estado hay recursos, hay edificios y pisos vacíos, falta voluntad política para abrir las puertas. En Madrid, en la ciudad que hace 8 años habilitó centenares de espacios públicos para el encuentro de la juventud con el Papa, la misma ciudad que prepara una cumbre internacional del clima en 3 semanas, en esta Comunidad que recibe a más de 7 millones de turistas al año no pueden decirnos que no hay espacios, que no existen, porque sencillamente eso es mentira.

Puede que el alcalde José Luis Martínez Almeyda ahorrarse el paripé de ofrecer espacios que no reúnen las más mínimas condiciones de habitabilidad, como el Pabellón Asturias, en Casa de Campo, que está en obras hasta julio de 2020. Si no saben dónde acoger, nosotras se lo decimos:
El Centro Palacio Valdés, en Tres Cantos, con capacidad hasta 80 personas, que tiene hasta la ropa de cama sin utilizar disponible. O el Centro Municipal de Apoyo a Emergencias Colectivas (CEMUR) de nuestra ciudad, con capacidad para otras 30. Seguro que hay muchos más, solo se trata de tener voluntad política.

Por eso aquí estamos, una vez más, para alzar la voz con la fuerza que nos dan los más de dos centenares de vecinas y vecinos que en especial en estas tres últimas semanas, como ya sucediera en septiembre de 2015, se están movilizando para hacer de Madrid una auténtica ciudad de acogida, de puertas abiertas al que llega con la necesidad de reiniciar su vida y dar un futuro a sus hijos e hijas.

Sin importar de dónde vienen, porque lo que nos importa como vecinas y vecinos es hacia dónde vamos y la ciudad que queremos construir. Una ciudad que nos incluya a todas y a todos, donde no haya personas que tengan que dormir en la calle, con independencia de su situación administrativa o nacionalidad. Una ciudad de la que podamos sentirnos dignos, una ciudad que cuando se encienden las luces navideñas, como ahora, sirva para iluminar los abrazos que nos estamos dando, y no para esconder, en las sombras de un soportal, los cuerpos a la intemperie de los que menos tienen y a quienes las administraciones les han secuestrado su derecho a una vida digna.

Colectivos adheridos:: Bienvenidos Refugiados España – Asociación de Mujeres de Guatemala AMG – Círculo de silencio Madrid – Asociación Cultural Brasileña Maloka – Asociación Apoyo – Refugees Welcome España – Pasaje Seguro Cantabria – Movimiento Matria – Territorio Doméstico – Plataforma CIEs NO Madrid – Asociación Cultural Candela – Invisibles de Tetuán – Asamblea Antimilitarista de Madrid – Colectivo noviolencia – RSP Latina Carabanchel – Asociación de Vecinos Cavas La Latina