COMUNICADO DE LA RED SOLIDARIA DE ACOGIDA ANTE LOS ATENTADOS EN PARÍS

COMUNICADO DE LA RED SOLIDARIA DE ACOGIDA ANTE LOS ATENTADOS EN PARÍS

La Red Solidaria de Acogida se suma a la condena y al profundo dolor por todas las víctimas de los atentados que tuvieron lugar el pasado viernes en París. Queremos enviar un mensaje de apoyo a las familiares de las víctimas y a la sociedad francesa. En un momento donde la respuesta individual y colectiva ante estos hechos va a marcar el futuro más inmediato de miles de personas. Por eso, quienes formamos esta Red queremos hacer un llamamiento a la reflexión.

El genuino sentimiento de pánico, dolor y rabia que producen los brutales atentados en París debe acercarnos mucho más a las decenas de miles de víctimas que llegan a Europa en busca de protección internacional. El viernes fue un día negro para la democracia y la libertad, que muchos han perdido en su huida hacia un futuro incierto, arrebatada en el Mediterráneo, la frontera de Hungría, la frontera sur, la serbo-croata. La dramática información que nos llegaba el viernes desde París no difiere de las producidas esta misma semana en el Líbano cuando un ataque del ISIS causó la muerte de 43 personas y dejó un reguero de más de 200 heridas, o del atentado en Bagdad que ha dejado 21 personas muertas y 46 heridas. Tampoco de los muchos relatos que a diario nos transmiten las personas que están llegando al Estado español en busca de protección internacional, huyendo de los bombardeos de aviones de bandera europea, siria, norteamericana o rusa y de las dictaduras y gobiernos aliados que dominan el mundo. Los mismos que ahora parecen sentirse con mayor legitimidad para intervenir en Siria. Hoy, para París silencio, y respeto para sus víctimas, el mismo que se une al dolor de todas aquellas que en cualquier parte del planeta sufren los mismos estragos, que las obligan a huir. Las víctimas son siempre quienes nada tienen que ver con las decisiones de gobiernos cuando deciden bombardear pueblos enteros y llamarlos “víctimas colaterales”, ni con grupos terroristas que, con armas compradas a occidente o financiados por potencias occidentales o las dictaduras árabes, deciden atentar contra su propio pueblo o contra otros. Víctimas francesas, sirias, españolas, palestinas, malienses, nigerianas. Víctimas, sin importar su origen o nacionalidad, que sufren o que huyen de la guerra y de los mismos que mataron a más de cien personas el viernes en las calles parisinas

CTzYrNuWIAU6E9qYa hemos leído declaraciones como las del gobierno polaco, negando la entrada de refugiadas en su territorio justificándolo con lo ocurrido el viernes en París. La respuesta a los atentados debe plantearse desde la solidaridad y el apoyo mutuo, tanto a las personas afectadas por los atentados como a las que huyen de situaciones de conflicto tras violarse su primer derecho, el de no migrar. Adoptar medidas que frenen la búsqueda de un lugar donde vivir en paz, negar derechos y cerrar fronteras solo actuará como aliciente para los discursos xenófobos que siempre aparecen para aprovecharse cuando el dolor ciega la razón. Se abre un escenario político perfecto para un mayor auge de los partidos racistas y de extrema derecha, generando un enemigo inexistente: “los musulmanes”, para justificar sus políticas intolerantes y racistas. Aunque tanto el mayor número de víctimas producidas por Daesh y Al Qaeda como el de personas que los combaten son musulmanas, tememos que aumente la represión y acoso policial a estas personas, estigmatizando aun más su situación. Basten como ejemplo las declaraciones que el alcalde de Majadahonda ha hecho al respecto, alertando de una supuesta “quinta columna difícil de detectar” entre quienes solo buscan un lugar donde reconstruir sus vidas.

Por eso, desde la Red Solidaria de Acogida, llamamos a entender que lo que nos une como pueblos es el horror ante la muerte cercana; a comprender el dolor y la huida de la muerte que acecha en otras tierras, a rechazar y condenar todo tipo de violencias, a decir NO a las guerras, a las ocupaciones, a las colonializaciones, a los expolios, esclavizaciones y sometimiento de los pueblos y, en consecuencia, a unirnos por la defensa de los derechos de todas las personas, sobre todo el de estar protegidas de la violencia que se ejerce contra ellas en cualquier lugar del mundo. Se hace imprescindible una respuesta desde la interculturalidad y el enriquecimiento que supune la recíproca adaptación a las formas de vivir, pensar y sentir de los millones de personas que pueblan nuestro mundo.

Por eso hoy más que nunca estamos hermanados por la defensa de los derechos de todas y todos.

Por eso, hoy más que nunca ¡Bienvenidxs!